domingo, 28 de junio de 2009

Irán… y vendrán

 Pablo Picasso dijo alguna vez: voy al comunismo como el agua va de la fuente al manantial. Claro, esa era una época donde era muy fácil tomar partido; ya que solo había dos: Los Soviets y America. Así, el mundo, y luego de la repartición posterior a la Guerra Mundial II, entro en un bipartidismo global que marco y condicionó la forma de relacionarse no solo los estados entre si, sino de los seres humanos también. Pero como todo en la vida, esto cambió. Lo que al principio fue la revolución del proletariado poco a poco se convirtió en Leninismo, Estalinismo, Socialismo, Maoísmo, hasta las más radicales formas en busca de la Utopia. Por el otro lado la historia no fue muy distinta; La democracia republicana derivo también en muchas tendencias que van de la conservadora, pasando por la democracia cristiana, la centro-derecha, hasta la democracia social y la izquierda democrática tan en boga en Latinoamérica. Entre esos vaivenes siempre estuvo presente y le dio un carácter particular a estas tendencias, la estadía al frente de estos gobiernos de un civil o un militar. Quizás fue ese realmente el hecho que marco la diferencia real entre un periodo sano u otro nauseabundo. Y es que es fácil darse cuenta de la tendencia de cada gobierno por sus acciones. Seria por esto muy difícil decir que un gobierno como el Venezolano es de izquierda, ni mucho menos comunista. Un gobierno de izquierda nunca es militar, ya que los militares son pragmáticos y no sociales, ni mucho menos sensibles. Allí todo es saludos y taconazos, por lo que se parecen más bien, los militares, a un grupo de misses que compiten por un cetro y un trono, de lo que es muy difícil después despojarlos. En el caso de los civiles la cosa es un poco más sencilla, ya que estos en el medio de su carrera frenética hacia el poder, y a pesar de llevarse por el medio a cuanto adversario se les atraviese, terminan siempre siendo cómplices-victimas del entorno, de la sociedad. Por eso es que vemos a presidentes como Alan García en el Perú volviendo a gobernar después de casi 20 años de su primer y rotundamente fracasado mandato. Haciéndolo esta vez con mucho mayor decoro, y aunque las encuestas no lo favorezcan, con el respaldo que da el “reconocimiento” de los factores de la sociedad Peruana.

Son dos formas de hacer la vida política y social de un país lo que hoy en día predomina en el mundo: una, desde una perspectiva de control “total” y atropello de las minorías, incluyéndose ellos mismos, y otra que como el barco arrastrado por las olas a el acantilado convive con el peligro de naufragar, pero también con la posibilidad de llegar a puerto seguro. En ambos casos la apuesta es grande y temeraria; solo que en la primera se “gana más y mucho mas rápido”, pero se tiene la posibilidad, como en la ruleta rusa, de perderlo todo en un instante. La segunda quizás sea mas riesgosa y menos estable… pero te permite volver, en algún momento volver.