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Estamos conectados

 Venezolanos en España con Ucrania

 

¡Estamos conectados! Estamos inevitablemente unidos por infinidad de motivos, circunstancias y realidades. Pensamos que salimos de Venezuela para vivir mejor, y en verdad lo logramos en cierto modo; pero no del todo. Anhelamos y extrañamos nuestra tierra y a los nuestros, pero tampoco es tan así. Me llega un WhatsApp invitando a ir a la Plaza de Colon en Madrid, para acompañar a los ucranianos. ¿Y yo que tengo que ver con ellos? ¿En qué se parecen a mí?

 

Nada mas llegar a esta plaza veo los ríos de personas que se acercan con sus banderas, sus hijos, familias, consignas y natural alegría. Si, alegría, lo único que no nos pueden quitar. Dejo la moto en una esquina y me voy acercando con cautela, no entiendo el idioma que hablan. No se parecen a mi ni a los míos, sus banderas son diferentes, sus canciones y sus rostros me son extraños. Así hasta que alguien de entre la multitud me toma del brazo, un venezolano con su bandera rodeado de “catires”. Saludos, abrazos, siguen los canticos y las consignas y poco a poco empiezo a entender los comentarios en español y todo toma sentido; ¡estoy entre los míos otra vez!

Hablan de sus familias allí en Ucrania, de enviar dinero y medicinas. De lo preocupados que están porque están faltando los servicios de agua y luz. Algunos, los mas atrevidos, hablan de viajar allá y unirse a la lucha. Otros, mas reservados, hablan de ayudar a los suyos a salir de allí. Siento poco a poco que estas caras tan diferentes son las que mas se parecen a mí. Entiendo y quiero entender cada vez mas que las cadenas que atan a ese pueblo de Ucrania son las cadenas que atan a mi pueblo de Venezuela y a mi. Que no somos libres si los otros no son libres, y que la amenaza a la libertad esta en todos lados y por doquier. Vuelvo a ver sus banderas y noto la semejanza con la nuestra, los colores amarillo y azul. Me hacen volver 8 años atrás, en esta misma plaza, reclamando lo mismo, apoyados por gentes de otros países y sobre todo por españoles.

 

Así transcurre esta mañana en Madrid. La marea de ucranianos me lleva como a uno mas por las calles de esta ciudad europea, en peligro también. Pienso en mi familia y amigos ahora que nos amenaza la sombra nuclear. Veo a mi alrededor familias y amigos como los míos. Me veo a mi mismo. Soy uno más. Y en esta epifanía descubro un texto magnifico que me enseña mi amigo venezolano y mis nuevos amigos ucranianos, el himno de Ucrania que dice así, vamos, canten conmigo: “…Aún no ha muerto la gloria ni la libertad de Ucrania, Aún a nosotros, hermanos compatriotas, nos sonreirá la fortuna. Se desvanecerán nuestros enemigos, como el rocío bajo el sol. Gobernaremos nosotros, hermanos, en nuestra propia tierra…”    Y es justamente lo que quiero para Ucrania, para Venezuela, para España y para todo el mundo.

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