La fe mueve montañas, rezaba el eslogan del sketch cómico famoso de Radio Rochela; y remataba: pero hay que pagar. Y así nos reíamos de una caracterización de las creencias populares venezolanas. De sus ambigüedades y del vivismo o picaresca local. Pero justo los que disfrutaban riendo con esos personajes eran los que también, y en su inmensa mayoría, profesaban una ferviente fe por sus creencias en su casi totalidad católica cristiana.
Y creo
firmemente que el ejercicio de la fe en Venezuela ha tenido ese tono tolerante
y abierto que ha permitido su práctica casi unánime. Muy por el contrario que
en otras latitudes de Latinoamérica, la iglesia en nuestro país ha sido amplia
en sus planteamientos y no ha impuesto dogmas ni obediencias inútiles. Se acercó
al pueblo llano y trabajo las necesidades de los más desfavorecidos en sus
raíces. De hecho, es probable que los mejores estudios y propuestas para solucionar
los problemas sociales del país, o por lo menos mitigarlos, se estén realizando
en el seno de los centros universitarios y de pensamiento ligados a la iglesia
católica.
Pero
el ejercicio de la fe del común de a pie va mucho más allá. Las venezolanas, sobre
todo, pero cada vez más los varones también practican desde su visión propia y
con sus propias imágenes y costumbres sus creencias religiosas. Y más
ampliamente aun es la interiorización de estas prácticas en su día a día. En
sus valores para afrontar las adversidades y como no las celebraciones. La
inspiración de lucha y sacrificio no viene de libros de autoayuda, sino de los
valores recibidos en casa por parte de padres y abuelas, tíos, la familia. Y
esa es la verdadera educación, la necesaria, la que solo se complementa con los
estudios, pero nunca viceversa. Es por eso por lo que, aunque existan muchas críticas
al respecto, los venezolanos hemos renunciado a la posibilidad de matarnos
entre nosotros en una guerra entre hermanos, fratricida, para “solucionar”
nuestros problemas. Quizás muy largo sea el camino de la fe para llegar a feliz
término, pero una sociedad creyente con principios de esperanza se niega a
transitar el camino más rápido y de heridas que durarían para siempre.
Es por eso por lo que millones de penitentes venezolanos han decidido
resistir y sobrevivir en el país, mientras otros tantos más escogieron el no
menos doloroso éxodo. Todos al mismo tiempo conscientes de su destino, del
motivo de tamaña empresa. O como pude leer en el pueblo vasco de Guernica: “El
territorio habrá sido conquistado, al alma del pueblo, no. No lo será jamás” José
Antonio Aguirre. Y eso, señoras y señores míos, es la Fe, y se llama
integridad, coraje, valor, principios con los cuales deberían estar formados
nuestro lideres. Pero el pueblo no espera y llegado el momento, si es que este
no ha llegado y comenzado aun, superará todas las barreras y vencerá sus miedos
y dificultades contra viento y marea con un solo objetivo: vivir en libertad en
su tierra.
Ayer, en mis periplos sabatinos por la sierra de Madrid, subía a su pico
mas alto de Peñalara en una excelente caminata en medio de un día diáfano. Subía,
como digo, porque nunca hablamos de bajar, de descender. Así somos. Y en mi
limitada fe, completaba los 2.428 metros de altitud pensando que mi fe no mueve
montañas, así que hay que pagar. Y la forma de pago es subir, las montañas,
para probarme a mí mismo lo que supongo o de lo que presumo. Un pequeño y
humilde acto de fe. Y ya en la cumbre pensaba en esas palabras de Mandela que
me permito parafrasear aquí: “Hemos recorrido un largo camino hacia la libertad.
Hemos intentado no titubear. Hemos dado pasos en falso en nuestro recorrido,
pero hemos descubierto el gran secreto. Tras subir a una colina, descubrimos
que hay muchas más colinas detrás. Nos hemos concedido aquí un momento de
reposo, para lanzar una mirada hacia el glorioso panorama que nos rodea, para
volver la vista atrás hacia el trecho que hemos recorrido. Pero solo podemos
descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no
nos atrevemos a quedarnos rezagados. Nuestro largo camino aún no ha terminado”.