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domingo, 22 de mayo de 2022

Venezuela se arregló!

 ¡La verdad que no! Pero la otra verdad es que se está arreglando. Y no dentro ni fuera de Venezuela, sino en la mente y el espíritu de millones de personas. Los verdaderos cambios vienen desde dentro de nosotros y para ello ni el tiempo ni el espacio cuentan. Muchos salen del país y no cambian nada, algunos hasta retroceden… otros sin apenas moverse de algún pequeño pueblo cambian constantemente. Pero es más fácil cambiar de perspectiva hacia una mejor cuando se viven realidades diferentes. Y esa es la ventaja de emigrar, nos da la posibilidad de cambiar.

Ayer di un paseo en moto por la sierra de Madrid. Un día espectacular para salir en moto. Muy sencillo: moto y en la maleta una Coca-Cola y una bolsa de papas fritas. Luego de un camino y unas vistas maravillosas volver a casa. Sentado viendo desde una montaña el pueblo de EL Escorial y su monasterio patrimonio de la humanidad, me tome el refresco y las papas. Al llegar lo contaba mientras practicaba el segundo deporte mas importante de España después del futbol, quejarse. ¡Me quejaba como digo por los altos precios de la gasolina, hasta que pufff! Me dije, que coño estoy diciendo. Saque la cuenta y me había gastado en total menos de 5 euros por casi tres horas de pura calidad. Sin contar las excelentes carreteras, el poder tener una moto, simplemente estar vivo y feliz, seguro, ¡disfrutando de una de las cosas que más me gustan en la vida!

Y ese es precisamente el verdadero cambio de forma de pensar y sentir. Ver la oportunidad del momento. Desear y luchar por las cosas que quieres. Lograrlas a pesar de las adversidades porque emigrar es difícil. ¡Pero luego de un tiempo que no es muy largo, lo logras! Luego de unos años entiendo como puedo lograr las cosas y disfrutarlas. Se perfectamente como se podría hacer esto mismo en Venezuela. Como organizar las autopistas, los parques nacionales que visitaría, los motorizados cumpliendo las normas básicas de seguridad, las estaciones de gasolina debidamente abastecidas y dando un servicio de calidad insuperable, los monumentos históricos restaurados correctamente; y por supuesto parar en moto a comer unas deliciosas empanadas en esas carreteras de mi país.

Se que muchos que me leen pensaran que eso es imposible. Esgrimiendo la razón de que en Venezuela no se puede. Pero les diré que años atrás ya lo hecho por toda esa geografía. No hace mucho que éramos distintos como nación. Y parece paradójico que hemos dejado de ser así. Pero también es casi cómico pensar que casi con un chasquido de dedos lo podemos volver a ser y mil veces mejor. Puede sonar a mantra, pero pasarnos el switch no es tan difícil. Como sociedad si es mas complicado, pero posible. La mejor forma es seguir cambiando nuestra forma de pensar, hacer el esfuerzo allá donde estemos. Es la única forma. Es educación, autodidacta. Ver lo que funciona, usarlo, mejorarlo. Practicarlo hasta que sea natural para nosotros. Y sobre todo disfrutarlo, al cien por cien.

Ayer, a lo lejos, después de subir en moto esa montaña, podía ver una cruz en la cúspide. Disfrutando de la vista al monte Abantos, así se llama ese lugar, me dije para mis adentros en medio de tanta satisfacción: estoy en esta bella montaña de El Escorial, ¡y también estoy al mismo tiempo en el cerro Ávila de Caracas… vista al pico Naiguatá!