domingo, 26 de julio de 2026

Catástrofes naturales de Venezuela a Madrid: ¿Negligencia o inevitabilidad?

 Dentro de este último mes me he visto envuelto, como afectado en la última y como ayudante en la primera, en sendas catástrofes naturales que están afectando a mi Madrid adoptiva por una parte y a mi natal Venezuela por la otra. Ambas producto de la presencia de los humanos en la naturaleza. Porque cuando la tierra tiembla o los bosques arden es imposible evitarlo. Sucede. Lo que nos recuerda nuestra frágil presencia en este planeta. Y lo mismo lo viven las otras especies que lo habitan. Inevitable.


Alberto Isaac Perez Levy

Ahora bien, en el caso de los seres humanos y el asentamiento que desde hace diez mil años venimos haciendo sobre la tierra la cosa se complica quizás un poco más. Por la misma realidad de haber detenido nuestra existencia como nómadas para dar paso a la vida sedentaria de aldeas, poblados y ciudades; las catástrofes se multiplican en sus efectos de manera exponencial por el crecimiento de la población asentada.

Desde esta realidad lo que nos queda es prevenir. Construir mejor, gestionar -si es que se puede usar este termino- los bosques y ecosistemas aledaños o mejor dicho intervenidos donde vivimos.

Y es allí únicamente donde podemos establecer una responsabilidad.

Esa responsabilidad obviamente es y debe ser compartida. Delegada en las formas de organización que nos hemos dado como sociedad: Estados, comunidades, tribus, etc. 

Y allí es donde, pasada la catástrofe, debemos fiscalizar. Dentro de nuestro ordenamiento, han sido aplicadas y utilizadas las herramientas de prevención y control? Según la dinámica de los lugares donde vivimos y el historial de dichas fuerzas naturales, hemos actuado y prevenido hasta donde nos hemos dado posible hacerlo? Es muy sencillo saberlo a las pocas horas de estos eventos, vasta con mirar.

Hoy, lamentablemente, nos encontramos en un periodo de la historia sin precedentes en recursos técnicos para mitigar los efectos naturales sobre nuestras vidas y al mismo tiempo vemos cómo nos son aprovechados y en algunos casos incluso desdeñados por posiciones dogmáticas con intenciones demagógicas. Un crimen!

Nos toca a la ciudadanía hacer control sobre las instituciones y exigir a quienes tienen el deber de investigar y juzgar, inclusive penalmente, para que dichas negligencias no se repitan y sean castigadas. 

Tiene que identificarse a los responsables y deben responder ante la ley y la sociedad! 

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