C.Wright Mills, en el capítulo La Promesa de su libro La Imaginación Sociológica; hace no solo una fotografía de ese hombre corriente y su incapacidad para entender y contextualizar su vida propia en un mundo que no entiende y por ende no es capaz de influenciar para su propio beneficio, si no que además –y partiendo de ese punto- nos introduce en la imaginación sociológica como elemento que al poseerlo nos permite comprender el escenario histórico que nos dé pie para guiarnos en la vida. Por añadidura, también, nos invita a convertirnos en analistas sociales desde la perspectiva de la inevitabilidad de la ciencia social como referente para el entendimiento y desarrollo del ser humano, demoliendo a su vez los falsos profetas sociales que apartándose del modelo clásico han sucumbido en la burocratización y segmentación, entre otras prácticas, de la usanza original y natural de la sociología. La forma de describir al individuo contemporáneo en su entorno, y al mismo tiempo, y de m...