A pocos días de que se inicie formalmente la mesa de trabajo para reestructuración del Poder Judicial en Venezuela; y con la certeza del carácter democratico, de lucha y de justicia sostenida durante todos estos años por Dinorah y Ramon: #YoDenuncio.
Y denuncio porque es el momento político no solo para hacerlo, sino para reivindicar todas las denuncias que durante estos ignominiosos 27 años se han hecho y se encuentran esperando por justicia. Se que esto no nos va devolver a nuestras hermanas y hermanos caídos, que ni siquiera habrá reparación que pueda resarcir tanto daño y dolor; pero asegurarnos que no se vuelva a repetir, no es solo nuestra tarea sino nuestra más alta obligación.
Una costumbre muy mala que tenemos muchos de los que hemos luchado desde el exterior contra la tiranía de Venezuela, y me refiero aquellos que lo hacemos desde un perfil bajo o simplemente desde un espacio modesto de dirigencia, es aquella de no denunciar cuando somos atacados. Muchas veces porque nos sentimos seguros allá donde vivimos en el exterior, por pensar en el típico no es para tanto, o porque sencillamente subestimamos nuestro trabajo y el impacto que pueda tener en el rumbo político de Venezuela, la mayoría de las veces no denunciamos. Y el caso es que cuando te explota en la cara, ya es muy tarde! Por eso tu que vives en el exterior, que estás leyendo esto, que has sufrido la vulneración de tus derechos más básicos desde simplemente poder renovar tu pasaporte venezolano, hasta ser objeto de amenazas y señalamientos del régimen por tu labor opositora: Denuncia!
Una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela firmada por Maikel Jose Moreno Perez (quien acumula una recompensa de 5 millones de dólares que ofrece Estados Unidos por su captura, múltiples sanciones de la Unión Europea, confiscacion de una mansion en Italia, y acusaciones de corrupción, lavado de dinero y violaciones a la democracia) - Elsa Janeth Gómez Moreno - Carmen Marisela Castro Gilly - Ana Yakeline Concepción De García, jueces ilegítimas todas, junto a una Notificación Roja INTERPOL librada desde Caracas; logró detenerme durante dieciocho días en Portugal -procedente de Nueva York- y dos días en España -donde vivo desde hace 16 años- respectivamente. Solicitud de extradición activa señalan.
En Estados Unidos caso omiso a las acciones de Venezuela y obviamente Portugal y España, en gran medida por ser un acto viciado por parte de Venezuela, me pusieron en libertad a la vista de una decisión final que todos los juristas y la jurisprudencia al respecto indican que será a mi favor.
Pero hablo de mi caso que nace de una disputa comercial privada del año 2012, aunque yo vivo en España desde 2010, y que ha sido instrumentalizada penalmente por la juez Adriana Carlota López Orellana (quien ha sido reiteradamente vinculada por defensores de derechos humanos y partidos de oposición con actos de persecución política y violaciones a las garantías procesales); porque casualmente la misma jueza que pocos meses atras habia ordenado el encarcelamiento de para ese entonces mi jefe político Leopoldo Lopez, actuaba en mi contra.
Con pruebas falsas forjadas y evacuadas ilegalmente, y sin derecho a la defensa, han usado sus tribunales politizados para perseguir y extorsionar. Funcionarios de alto rango en el chavismo y afines a Saul Ameliach, como lo son: Ikbal Samad y Militza Briceño, los brazos ejecutores. Todos ligados al circuito judicial de Valencia en Venezuela.
Así que, como decimos en Venezuela yo no soy mocho, utilizo mi caso más como una forma de darle visibilidad a cientos por no decir miles de expedientes de venezolanos que han sido, son, y probablemente sigan siendo víctimas del Poder Judicial chavista. El daño en violacion de derechos civiles, comerciales, humanos y de toda índole ha sido proporcional al saqueo del país. ¡Incalculable!
¡Esto tiene que parar! ¡Todos los presos políticos deben salir en libertad plena! Los perseguidos e inhabilitados restituidos en sus derechos! Reparación para todos y sus familias!
Y para quienes persiguieron, hostigaron, encarcelaron y asesinaron. Para esos violadores de derechos humanos como los que nombro más arriba en este escrito: ¡juicios y condenas públicas! Las violaciones de derechos humanos no prescriben ni pueden ser objeto de amnistía.
¡Prohibido olvidar!


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