Cuentan en la familia que en una conversación en su casa, Camurana, en Caracas, vio hacia el cielo pasar una aeronave y exclamó: eso debería estar prohibido, que sobrevuelen las casas de la gente. Otros dicen que su concepto de soberanía era tan amplio que abarcaba no solo el subsuelo y los recursos que allí se encontraban sino que pasaba por la superficie y se extendía hasta el espacio exterior del planeta. Ensambló una rudimentaria planta eléctrica para dar luz a su hogar, construido con sus propias manos, como forma más bien de protesta contra el monopolio de la compañía eléctrica de la ciudad. Vegetariano cultivaba sus propios alimentos y había renunciado usar aire acondicionado y conducir automóvil estrictamente lo justo, ya que se desplazaba caminando la mayor parte del tiempo. Hombre de familia y de su casa. En las tierras familiares de Turgua no combatía los invasores y pisatarios sino más bien dialogaba e incluso ayudaba a que tuvieran servicios como una escuela. Iba con un palo en sus largas caminatas por si acaso encontraba una culebra, pero no para matarla sino para devolverla al monte. Siendo ya ministro tenía como regla no recibir obsequios de ningún tipo por más pequeños que fueran. Trabajaba con las ventanas abiertas para ventilar y ahorrar electricidad, que además servía para usar el atardecer como señal de fin de la jornada. Almuerzo frugal de fruta y algún yogurt. Un asceta lo llamaron al final de sus días, un monje que se encerró en su casa como forma de protesta y rechazo a la Venezuela materialista que ya se embriagaba de consumismo con los excedentes de la renta petrolera.
Era entonces un hombre hecho en una Venezuela agrícola y post colonial. Un país que todavía miraba hacia Europa como referencia. De hecho, y a pesar de haber crecido viviendo el auge del petróleo en detrimento del campo, en su exilio en Washington - Estados Unidos se conectó inmediatamente con las corrientes de pensamiento progresistas de la época. Lo que hoy vemos en el mundo como políticas de avanzada en países escandinavos líderes en conservación ya era para el lugar comun en sus estudios e investigaciones que llevaría al país más adelante. La Rail Road Comission of Texas fue su obsesión, y como este organismo estatal regulaba los precios del petróleo con una visión de protección y conservación de un recurso natural no renovable al mismo tiempo que combatía los intentos de monopolio de las grandes corporaciones petroleras norteamericanas.
Es interesante llegar a este punto porque hoy en día que nos encontramos millones de venezolanos fuera del país, vemos cómo muchos cambian no solo sus costumbres y acentos sino su forma de pensar. Pienso que hay que estar muy bien formado como persona para haber estado exiliado en la tierra del consumo y el derroche sin perder sus valores y visión de una vida con lo necesario y en equilibrio con el medio que te rodea y provee todo. Y además haber aprendido de los grandes naturalistas, conservacionistas y progresistas de America del Norte la ideología y técnica que necesitaba Venezuela para lo que le venia. La creación de la OPEP, la nacionalización del petróleo, el intento fallido de la política de no más concesiones a las transnacionales.
Yo lo recuerdo muy vagamente. Cuando murió yo tendría unos 8 años y mi papá me llevaba esporádicamente a la casa de Los Chorros, a los pies del cerro Avila, para acompañarlo y escuchar alguna conversación que terminaba casi siempre en política; creci escuchando política creo yo. Y tambien recuerdo los gorritos que le hacía mi tía abuela Alicia Castillo para proteger la calva, la sensación de tranquilidad y admiración. Los jugos de parchita. Las matas en el jardín, los helechos. El sonido de los pájaros, las chicharras y las ramitas en la noche. Caracas.
Al mismo tiempo me gusta decir que el petróleo si se sembró. Conozco muchos ingenieros venezolanos en los mayores centros de investigación de energías renovables y políticas públicas relacionadas, preparándose obsesivamente con los grandes naturalistas, conservacionistas y progresistas del mundo para lo que se le viene no solo a Venezuela sino al planeta. Hay muchísima esperanza y logros que nos llevarán a un mundo con energías limpias y en equilibrio con nuestro ambiente.
Hay muchísimos Juan Pablo Perez Alfonzo por ahí!
Excelente análisis y publicacion. Hay muchísimos JPA, como el solo 1.
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